Es complicado despertarse muy Good Morning Baltirmore lately, porque Junín de los Andes is no Baltimore, y porque la goodmorningbaltimoritud parece venir dada por la instantaneidad con la que últimamente salía ejectada de la cama directo al andén del subte y a la oficina. Acá tengo tiempo suficiente entre cada reacción muscular como para preguntarme todo y tener que responderme, sino no me dejo en paz. Which is a good thing, somehow. Se ve que la consigna del viaje es hacerme la vida imposible.
En otro órden de cosas: surgió la palabra saudade, no consigo yerba de guaraná, escribo que te escribo y hablo poco, tengo hambre todo el tiempo y recibo pocos mensajes de texto. No he escuchado un sólo disco desde que llegué. Necesito budismo. Sí, así como lo escuchás.
Still hoping. No puedo decir más.