Hace varios días que doy vueltas por acá. Abro una "nueva entrada". La dejo abierta un rato. Cuando me tengo que ir, seguramente ya me había olvidado, y la cierro.
Es que mi cabeza es un milkshake de un color divino con espumita, servido en una copa re cool y con sorbete rayado.
Y no sabés lo que me cuesta decir eso.
Doctor, le tengo miedo al mal karma!