Obvio que tenía que sobrevenir este estado de patada voladora de la realidad. In your face.
Porque también en las pequeñas cosas miserables de la vida se esconde la misera absoluta, como por ejemplo en despertarse 45 minutos antes de lo estipulado y no poderse volver a dormir, o en no saber interpretar al señor que pronostica el tiempo.
Y fundamentalmente en no confiar en todas las señales que te dicen: it's not going to happen.