Entrar a la oficina un lunes, escuchando el bardo del microcentro, con un hoyo en el estomago por haberte peleado con tu mejor amiga de 11 años y con tus ex empleadores por $54, no es un muy buen comienzo de semana, no?
Hoy venía con esa idea, desde que llegué al subte y me di cuenta que iba a llegar mil minutos tarde a la ofi y que mi boss ya iba a estar ahi y se iba a dar cuenta de que ayer dejé las computadoras prendidas. Por lo que me iba a justificar diciendo: no sabés el día que tuve ayer.
Y en relidad el hoyo en mi estómago era el que me estaba dando letra para contestarle a mi boss, y para responderle por mail a mis ex bosses y a mi (ex) mejor amiga. Y en eso salgo del subte en la otra punta de la ciudad y llueve. Y Florida se termina. (Me gusta Florida cuando llueve, y el hoyo no me dejaba disfrutarla.) Y paso por los chinos, donde veo una lata de Leechi y me acuerdo que tenía hambre. Pero el hoyo en el estómago me dice que hoy voy a odiar el almuerzo.
Sobre todo porque me tocó a eso de las 3 y pico de la tarde. Y para esa hora, el hoyo se llenó de chinitos enfurecidos que dan patadas ninja, pero como son chinitos tienen esa filosofia buda o zen (me parece que lo que digo es una burrada) me dieron la madurez como para decirles a cada uno lo que le tenía que decir con la mayor altura posible, aunque eso fuera "y metételo en el culo".
And I got to be the biggest person.
Y después volví a casa en silencio. Y fue altamente necesario que me vaya a la facu escuchando Dark Side of the Moon. Y ahora pienso que mi vida es una vida feliz. Y no necesito ni $54 pesos, ni una mejor amiga ausente, porque de hecho, no tuve ninguna de las dos cosas en mucho tiempo.
Y en el camino me compré dos turrones. Y ya no tengo hoyo en el estómago.
Y mañana me llevo un disco, obvio.