No creo en el Actimel, ni en Activia, ni en Biopuritas ni ningún tipo de bacteria que "regule el transito intestinal".
No creo en Pilates.
No creo en absolutamente nada de lo que venden en Sprayette.
No creo en el programa tántrico de Infinito.
No creo en los partos caseros.
No creo en el sushi.
No creo en el éxtasis ni ninguna de esas pastillas.
No creo en los compilados Boss(t)a n' 80s, ni Boss(t)a n' Stones, ni Boss(t)a'n Megadeath.
No creo en Cris Morena.
No creo en los Xtreme Makeovers, ni Enchulame la Maquina, el helicóptero o el baño.
No creo en ningún programa de MTV.
No creo en ningún reality.
No creo en ninguna revista del espectáculo.
No creo en las Ferias Americanas.
No creo en ninguna publicidad de jabón para la ropa.
No creo en ningún solista.
No creo en los nutricionistas.
No creo en mis ex novios.
No creo en Papá Noel.
No creo en el psicoanálisis.
No creo en el marketing.
Y esto no es todo.