18.12.10

Le puso un corazón de fantasía

Hablando de Karma Police, "siendo 5 o'clock somewhere, decreto que llegó el momento de dejar de hablar en abstracto", pienso mientras me doy una palmada en la frente y me levanto a pasar la ropa del lavarropa al secarropa. Porque vivo una vida con secarropa, una vida que ni me imaginaba, ni siquiera cuando quería no imaginármela y hacía trampa.
Se termina el año y me nefrega, porque para mí es junio o julio, nevisca y esto recién empieza, no me depilo y uso polainas.
Y además de ser la persona más importante del universo, parece que soy una persona de verdad, como Pinocchio que, después de convertirse en un niño de verdad, un día cumplió 18 y Gepetto le dio una patada en el orto y salió al mundo, buscó un laburo y esas cosas. Yo vivo en la anteúltima provincia del país, no estoy censada, me paso hilo dental todas las noches, y aplico conocimientos básicos de contabilidad para ver si compro o no Mendicrim. Y no, no compro, pero en su lugar me compro un pasaje a México y lo pongo en cartelera, porque pienso que con pasar la tarjeta por la ranura (virtual) se convierte en realidad. Cuando llegue el junio de verdad pueden pasar varias cosas: o que Karma Police ya me haya inventado 3 o 4 causas, o que deje de creer en el mundo de las hadas y el hechizo se rompa, o bien que caduque la versión de prueba y en vez de comprar Medicrim me tenga que comprar una vida.

No rain

Acerca de mí