Hoy es ese día especial en el que me veo obligada a dejar de hablar en abstracto de nuevo. No por elección propia, sino por imposición de la documentarista que habita en mí esta temporada.
En este issue:
- Mi profesor de cocina me tiene al horno
- Shut up and dance
- Cosmotest: sos una chica high maintenance? Do you even give a fuck?
- Las ganas de vivir cual bolillitas de un collar azul que se hizo mierda contra el piso, y cómo llegar a fin de año sin pisar una, resbalar y romperse la crisma contra el piso.
Para fully entender el tema del profesor hace falta haber leído números anteriores que por suerte nunca escribí, pero que se comentan en el paralelo 42°. Cosas de la vida.
La cosa es que en el capítulo de ayer, en el que el chef en cuestión me tuvo confit, horno 80° por dos horas aproximádamente, me pregunta cuándo voy a volver a tener rulos. Y a mí me daban ganas de contestarle tirada en su cama, o sentada en su cocina, con su remera que me debe quedar enorme. A ver, no es que me dan ganas de contstarle así, sino que es una pregunta que se contesta así. La circunstancia es parte de la respuesta. Porque si me porto como me enseñaron a portarme, en realidad, le contesto si, no, tal vez, nunca, sonrisa y hasta el jueves. Pero it IS a big deal. Lo del pelo lacio, digo. Y se viene dando que mi verborragia cautiva masas, te lo digo casi con vergüenza. (Masas corporales, pero individuales). Y tendría que haber mencionado mi teoría torre eiffel de ser high maintenance/low maintenance y la post adolescncia y los vectores de la intencionalidad de las acciones del artista que surgieron el miércoles con Sebas live from Almagro.
Pero bueno, steping out of the abstract, le contesté algo entre medio, que es lo peor que podría haber hecho.
El tema es que, entendeme, le estoy dando vueltas a lo que le contesté sobre to curl or not to curl! Como si me hubiera guiñado un ojo en algún momento, como si me hubiera dejado tocarle la cara como yo quería, como si me hubiera preguntado cuántos años tiene mi uruguayo!
Así es como esta mañana, caminando por Belgrano way too early, contando de a 7 pasos promedio en qué me reventaba la cabeza del dolor, decidí que la energía de este año fue como un show de lasers de esos que se pusieron de moda en los late 90's para fiestas corporativas, y mis actividades como el humo de un par de personas que justo se estaban fumando un pucho. Y en esa época se podía fumar en fiestas, así que habría bastaste humo. Lo que no quita que el laser pegue randomly en cualquier lado. Eso, o la metáfora del collar de pelotitas regadas por el suelo sin barrer, lleno de todo el pelo que se me cae y los boletos de colectivo que me da fiaca llevar hasta el tacho de basura y que este año han aumentado en cantidad y variedad de líneas (que quisiera listar a continuación porque soy así de determinante).
Así que con lo poco que queda hago un diagrama de flujo intitulado "This is the last song that I will dedicate to you". No sabemos quién es you. Y no sabemos dibujar tampoco. Así que cuantos menos trazos mejor. Uno para el piano, otro para la banda, otro para el final, otro para el sur.
Y listo, no necesito más. Tal vez quiera más, pero no necesito, gracias. Si, definitivamente quiero más, o no, no quiero más per se, pero quiero dejar de no quererlo o whatever, pero si, definitivamente, posta que no, no lo necesito, no. Ni en pedo. Enough.