Te cuento qué estuve haciendo además de jugar al ping pong con la mente? Bueno, te cuento. Estaba pensando que, en realidad, lo de los caminos de ida no fue totalmente sincero y salió de la mente humeante de una adicta. Una adicta a los caminos de ida, cuya adicción es un camino de ida, aunque no lo quiera ver. Pero estaremos bien, porque si quiero lo dejo.
Ah, volví a fumar también.