13.5.09

Alone, jelous and stoned

Eso de los caminos de ida, a mi mucho no me cierra. O sea, sí, soy tan idiota como para ir caminando derechito por donde se que ni se te ocurra. Pero eventualmente el camino llegará a un tunel que el coyote pintó contra una pared, me daré la frente de lleno contra la pintura negra, como en los ejemplos que vimos la clase pasada, o en la del 2005, y saldremos por alguna tangente.
O no, podemos citar algunos casos en los que el camino simplemente pierde sus encantos a lo largo del primer tramo Retiro-Belgrano R, y lo abandonamos para ir a comprar nabos encurtidos.
En el caso uno, el de dársela con la frente, no es representativo de ninguna actitud relacionada con lo metafórico de la imagen. Me caigo y me levanto. No. La importancia, señores, reside en que no puedo quedarme con la duda de si era pintura o no, por más que el paisaje apeste.
En el caso dos, el de los nabos encurtidos, más tarde voy a volver haciendome la boluda, a quedar como una boluda. Pero todo estará bien, porque siempre existen otros paises donde exiliarse.

No rain

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