27.4.09

Mis ojos lloran por tí

Después de horas de reflexionar retorciéndome en insomnio, decidí que estoy bien. Lo de retorcerme es literal, es absolutamente real, es un trompo horizontal de yo y ropa y sábanas y almohadas, muchas. Y mental también. Pero lo que importa no es lo de adentro. De momento, por el problemita este del dolor eterno.
Ya es el segundo domingo insomne desde que las cosas son estas. Curioso.
La cosa es que el viernes me agarró una especia de ceguera pero bizarra y hasta casi divertida. Lo de divertida es cinismo. Lo de agarró es mentira, fue inducida. Lo de la cosa es bastante amplio, pero concreto. E incluye una conversación civilizada con un café soberbio y de cuerpo medio, una conversación harto recitada y una sensación de dejavu de los siglos de los siglos (amen), una salida muy twilight zone, un ensayo incómodo pero esperanzador, un festival que es en sí mismo sustantivo y adjetivo, un chico tan lindo tan lindo que lo perseguiría hasta que me diga algo de la energía, una serie de eventos desafortunados, una caminata lovelly, I swear, lovelly, un domingo compulsivo, un recital al pedo, un principio de calentura, y millones de detalles de lo más comédicos (eso es una palabra?).
Quisiera sentir que mi vida es esto, realmente. No me importaría nada más que to play it as it goes. Pero quizá el jueves vuelva a ser la arrastrada (arrastradaarrastradaarrastrada) de últimamente.

No rain

Acerca de mí