Al final, una más o menos la puede pilotear, elegir qué hace y qué no, qué come y qué no. Y cuánto de esto y cuánto de aquello, como en una despensa de antaño donde se vendían las especias y las galletitas sueltas. Las criollitas también, venían en lata.
Creo que la analogía de las galletitas en lata me puede ser útil en la nueva era, en el año del dragón que tira fuego por los ojos a discreción.
Así que creo que estaremos bien, por lo menos hasta mañana tipo 7, 8 de la tarde. Y el jueves tal vez también.