¿Es necesario que te explique el por qué de esta temporada perdida? Tal vez sea necesario, a modo de exorcismo. Aunque, te juro que, a pesar de las vueltas en la cama - antes, durante y después - no tengo esperanza alguna. Más bien, esperanzas opuestas. Como siempre, estoy esperando que alguien me diga "hazlo, pues está bien".
No termino de entender o de decidirme por un título del capítulo: o bien, no quiero crecer, o el justificativo de mi existencia ya pasó.
Es que quejarme me mantenía la mente ocupada. Ahora tengo la mente rellena de mocos y vapor, de cuentos de Bizzio que me dejaron inconforme, de cacao, de pseudoefedrina, de miel, de endorfinas vencidas, de cosas que ya pasaron.
Mirá cómo será que los oídos se me tapan de adentro para afuera. Qué tonta, cómo es que nunca vi esa señal? ¡Los oídos, mujer, los oídos! Y los libros sin terminar. Y las uñas azules. Y las cosas tiradas en el piso. Y la falta de memoria, esa sí que la hizo bien. Cuando ya no te puedas perdonar, cuando no te queden excusas, recurre a la falta de memoria, my friend.