Cheesecake (gelatina chorreada en el teclado), té de manzanilla (por diez a la veintitrés), bufanda rechoncha al cuello -re fotogénica-, overwighted weekend. Todo está en su lugar (qué lugar tan raro, pero nice anyway).
¡Estás hormonas locas! Les das dos meses de vacaciones y se van al carajo. Se piensan que hablo en serio yo. ¿Qué puede ser mejor que una filita marchante de hormonas, una a trás de la otra en línea recta, por los siglos de los siglos, manteniéndome pechugona, libre y, especialmente, sin hijos? Te juro, nada.
Wellcome back pills! (I've miss you so).