Un tetris prefecto del tiempo. Eso sí que es un juego didáctico, tendría que ser una materia obligatoria en la primaria.
Reflexionando baratísimamente en el 64, de Congreso a Palermo, mientras mandaba mensajes de texto como dejando cosas tiradas antes de meterme en la cama.
Y mirá lo que se me ocurre, después de reformular cien veces una idea: la simpleza es una pendejada. Y lo pendeja que me siento lately, no te lo explico ni con un cuadro sinóptico.
Tal vez, de toda esta cosa de moda que hay, la más into it soy yo. O sea, no soy ninguna innovadora, lo sabíamos todos y hasta me abanderaba de eso. Pero ya estoy remando a favor.
Quizá me vaya a dormir y me despierte a medias y me deje arrastrar. ¿Cuán malo podría ser?