A veces no me doy cuenta que es re yo estar sola. Hasta que estoy sola, queriendo no estar sola. O queriendo volver a disfrutar de mi soledad. Antes era terrible, cuánto quería estar sola, cuánto fantaseaba. Me encantaría volver a eso, te juro. Pero no.
Que vieja que soy. Bah, que no-adolescente. O sea, ya fue.