Tengo un problema a identificar. Los sintomas son: el desengaño del engaño visual que me agarraba la semana pasada en Rivadavia y Florida; que no te creo nada; que tengo secretas ganas de sabotear mi futuro financiero mediante actos de magia; que no tengo más ganas de pensar en presupuestos vacacionales; que dormir en bombacha sola me resulte incómodo; que tenga tanta capacidad para ingerir cerveza y me quede wanting more; que espere el recital de Rogelio Aguas con tan pocas ganas; que mis cds me miren con cara de "no hay nada que podamos hacer por ti hoy".
Pienso, pienso y no tengo más nada... Es que te estoy esperando todo el tiempo, como en la profecía.