Me dió como lo contrario de vergüenza ajena, que calculo que será algo así como orgullo ajeno, no sé. Me hizo sentir bien con el mundo, no con mi estómago thou, desubicado. Y además me pegó una patada ninja en la so called madurez y down-to-earth-ness (musical, vocacional, whatever).
Y bueno, la pasé bien. Sentí que mi mamá de repente entendía un poco, nada, no a mi, pero como que a mi sistema operativo, capaz.
Y además de todo lo que pretendo decir y analizar y pasar en limpio y resaltar con celeste, recopilar y publicar, me pareció que la tiene clarísima, que toca muy bien y que canta interesantísimo. Es como la hija de Björk, María Elena Walsh y Chunchuna Villafañe.
¡Zarpado, Juana (zarpado, loco, aguante, respondió Juana)!