Hoy estuve toda la mañana sola en la oficina, y lo único que dije out loud fue: "tengo hinchadas las pelotas". Me sorprendió, no tenía planeado decirlo, pero apareció ahí y lo escuché totalmente ajena (ajena al sonido, no a la sensación).
Después regresé al silencio (también conocido como griterío mental).