16.5.06

All pretty and petite

Con pesar en el alma y el orgullo machacado debo confesar que he sido violada, ultrajada, deshonrada al verme en la penosa y humillante obligación de abrir, sí, con mis propias avergonzadas manos, la puerta de un ascensor. ¡Ay de mí!
Los hombres que venían detrás mío me miraron con lástima y un poco también con vengüenza de no haber sido capaces de socorrerme en tal penoso momento. ¡Que poco hombre se habrán sentido! Privados de su función natural de abrir puertas para damicelas en desgracia y mirarles el orto al descuido.
¡Ay de mí! De ahora en más, miedo de abrir una puerta, terror de subir a un colectivo sin que alguien me ceda, virilmente, el paso.
Ruego a los hombres más atención, no pueden dejar que sus (SUS) mujeres se vean en estas horribles circunstancias. Esto podría pasarles a sus novia, esposas, ¡MADRES! Por favor, no dejen que esto le suceda a alguien más.

No rain

Acerca de mí