Yo vengo a tener el mal de los fumadores pero en lugar de con los puchos con el mate. O sea, un fumador no disfruta del 100% de los cigarrillos que se fuma (lo digo en mi experiencia), pero se los fuma todos en busca de ese cigarrillo perfecto: perfecto de sabor, perfecto de tiempo y lugar, de estado de ánimo.
Yo soy una ardua tomadora de mates, sabrán quienes me conocen, tomo mates a cualquier hora y con cualquier alimento acompañando (my favourite: mate con tarta de humita!). Pero tengo serias razones para creer que en realidad el mate no me gusta. No siempre me gusta de sabor ni siempre me cae bien, la mayoria de las veces me causa acidez, y a eso hay que sumarle que le tengo miedo al agua caliente, así que lograr una temperatura adecuada resulta casi imposible. O sea, no se puede decir que la pase bien tomando mates.
Pero por qué no lo dejo? Pues simplemente porque me voy a pasar la vida buscando ese mate que hace que todo lo otro valga la pena. Por que la inercia de tomar mates a veces me da sorpresas y me encuentro diciendo: que buen mate, che!